sábado, abril 23, 2011

Frases LXXVII

En esta semana de recuperación estoy saliendo mucho con bicicleta. Es lo que se llama recuperación activa: practicar otro deporte para que la musculatura se vaya recuperando poco a poco sin dejar de tener actividad.

Para aliñar esta semana de recuperación quiero compartir una frase que leí hace algún tiempo y que he podido comprobar en mis carnes durante mi primer maratón. La frase sirve de cabecera al blog de José Nogales y expresa a la perfección los sentimientos y las sensaciones cuando uno corre.
Los primeros kilómetros los corres con las piernas, los posteriores con la mente y los últimos con el corazón.
José Nogales (corredor y padre)

miércoles, abril 20, 2011

Frases LXXVI

Creo que no hay mejor forma de reestrenar la sección de frases con una del siempre sorprendente Albert Einstein, que murió el 18 de abril de 1955 y cuyas teorías, tanto científicas como metafísicas, siguen todavía vigentes.
La vida es como montar en bicicleta. Si quieres mantener el equilibrio no puedes parar.
Albert Einstein (genio y filósofo)
Vía: alt1040

lunes, abril 18, 2011

Acabar un maratón, reto superado

Ya puedo tachar de mi lista un nuevo reto en mi afán de explorar mis límites: acabar un maratón. Y no cualquier maratón, el Maratón de Madrid, que según he oído es de los más duros y no de las mejores opciones para iniciarse en los 42195 metros, sin embargo, no habíamos ido a pasar el rato.

Mi compañero David y yo, nos hemos plantado en la salida y hemos empezado a correr, había ganas después de la semana con apenas unos cuantos kilómetros a la espalda. Nos hemos puesto a un ritmo cómodo para calentar el cuerpo, lo cual he agradecido mucho ya que se había levantado el día con bastante frío y yo tenía un tembleque mezcla de frío y tensión. Hemos corrido leyendo nuestro cuerpo hasta el medio maratón y hemos ido a unos ritmos de escándalo para nosotros, pero íbamos cómodos y eso era lo importante.

Del 21 al 26 ha sido un tramo extraño porque no recuerdo sentir nada, tenía la cabeza en la Casa de Campo. Todo el mundo me había dicho: Casa de Campo es muy dura, se hace muy largo y si hace calor es donde la mayoría de la gente se viene abajo. Y ahí que estaba la cabeza dándole al bombo con la Casa de Campo y como era de esperar, de tanto pensar en Casa de Campo, ha sido entrar y sufrir sin sentido. 

Del kilómetro 26 al 27 he corrido con el corazón porque la cabeza y las piernas no sabían qué hacer. He racionalizado la situación: Casa de Campo es tu espacio de entrenamiento, eso debería ser un paseo y todo ha cambiado. No puedo decir que hayan vuelto las buenas sensaciones pero al menos no iba sufriendo. He ido un poco preocupado por David porque le veía cara de que algo no iba bien y así era. Le he preguntado y me ha confirmado que los gemelos le habían dado dos avisos.

Ya en el kilómetro 32 ha entrado Inés a correr con nosotros los últimos 10, ¡qué chorro de energía renovada que nos traía! Venía equipada con todo tipo de geles por si los necesitábamos. Yo había hecho durante la semana una buena recarga de hidratos y las fuerzas estaban a tope y en principio no veía necesidad de tomar nada.

Remontamos la cuesta de salida de la Casa de Campo y volvemos a la ciudad y yo vuelvo a estar muy animado. Del kilómetro 33 al 35 voy bien y muy pendiente de David y de Inés, pero de repente, al enfrentar el tramo del 35 al 36 algo no va bien. ¿Qué es? No lo sé, sólo sé que de repente todo se empieza a desmoronar. No sé qué está pasando me veo revuelto en mis propios pensamientos y todos ellos desmotivadores. Uso mi frase de salir de ese bombo ¡no pensar, sólo correr! pero no hay mucho que hacer. Es el muro de los 36 y hay que pasarlo tirando de corazón.

Atocha se asoma hacia el kilómetro 38 y yo no lo veo nada claro y de repente Inés me saca de ciclo y vuelvo al ¡no pensar, sólo correr!

"David, ahora viene una cuesta muy dura, que no nos pille de sorpresa" le grito a mi compañero a unos 100 metros de la calle Alfonso XII. Es una cuesta que pone a cada uno en su sitio y nosotros, aunque ya vamos bastante cansados, adelantamos a mucha gente a un buen ritmo de subida. En lo alto se ve ya a mucha gente andando, la cuesta ha hecho mucho daño pero nosotros seguimos corriendo. Yo todavía no tengo claro que lo pueda conseguir y, aunque suene absurdo después de 40 kilómetros, el cuerpo está al límite.

Cruzamos el arco de los 40 y ahí empiezo a verlo más claro. "¡David! ¡Esto está hecho! ¡Ya lo tenemos!" le voy gritando a mi compañero. La emoción me está embargando.

Nos enfrentamos a la puerta del Retiro y Arantxa, la novia de David, se une a nosotros. Al cruzar la puerta, sé que lo hemos conseguido, que la meta está ahí esperándonos. Arantxa e Inés nos van animando a los dos: ¡Venga David! ¡No queda nada! ¡Ya está hecho!

Nos enfrentamos a la recta de meta y no siento nada y siento todo. No pienso en nada y en mi corazón se amontonan demasiadas cosas.

Y al cruzar la meta ya nada duele, ya nada importa. Todo el trabajo duro que he hecho, todo el sacrificio, todo el sufrimiento, todos estos meses de estrés y tensión, ya no importan. Atrás queda todo eso y por delante la sensación de haber cruzado la meta una vez más, la sensación de ser feliz habiendo disfrutado del camino.

Ahora toca disfrutar de lo vivido y recuperarse para pensar en qué será lo próximo, y es que por mucho que uno sufra y lo pase mal, siempre quedan ganas de más. Esto es una droga y yo, de momento, pueda o no pueda, no quiero dejarla.

Las cifras de la carrera son magníficas para el nivel que manejamos. Hemos cruzado meta en 3 horas y 49 minutos y 48 segundos consiguiendo rebajar la marca de Madrid de David en 10 magníficos minutos. Todo un logro.

Gracias a mi compañero de carrera, David, es un placer correr a tu lado y espero que esta sea la primera de muchas. Gracias a Inés por correr los 10 últimos kilómetros con nosotros. Gracias a mi familia por correr los 42,195 kilómetros en mi corazón y cruzar una vez más la meta a mi lado.

La carrera en cifras (tomadas con el GPS):

Km 5: 00:28:46 ritmo: 5:47 min/km
Km 10: 00:55:33 ritmo: 5:17 min/km
Km 15: 01:21:45 ritmo: 5:11 min/km
Km 20: 01:47:45 ritmo: 5:08 min/km
Medio maratón: 01:53:43 ritmo: 5:13 min/km
Km 25: 02:13:07 ritmo: 5:00 min/km (el primero había cruzado la meta hacía más de 3 minutos)
Km 30: 02:40:04 ritmo: 5:21 min/km
Km 35: 03:07:23 ritmo: 5:24 min/km
Km 40: 03:36:49 ritmo: 5:52 min/km
Meta: 03:49:48 ritmo 5:49 min/km
Ritmo medio: 5:24 min/km
Pulsaciones medias: 151 (78%)
Pulsaciones máximas: 166 (86%)
Puesto general: 3890 / 8583
Puesto categoría senior: 760 / 1627

viernes, abril 15, 2011

Emulando a Filípides

La prueba atlética de fondo maratón recibe el nombre de la ciudad griega Maratón ciudad donde el ejército griego luchó contra el persa durante las Guerras Médicas.

Los persas habían prometido que tras vencer al ejército persa irían a la polis ateniense y matarían a los niños y violarían a las mujeres. Con la partida de los griegos, acordaron que si en 24 horas no recibían noticias suyas, las mujeres mismas se encargarían de matar a los niños y suicidarse.

El ejército griego se hizo con la victoria sobre el persa y aquí es donde existen dos historias sobre la hazaña de Filípides.

Una primera versión cuenta que el gallardo guerrero Filípides, tras haber estado luchando, recorrió los entre 30 y 35 kilómetros que le separaban de Atenas. A su llegada, anunció la victoria del ejército griego pronunciando la palabra νίκη (Niké, victoria en griego), tras lo cual falleció.

La otra historia es que Filípides corrió la distancia que separaba Maratón de Esparta, 246 kilómetros, para pedir asistencia militar, de la que surgió la carrera de ultrafondo Spartathlon.

¿De dónde salen entonces los 42 kilómetros y 195 metros de la prueba? Efectivamente los 42.195 metros tienen su historia detrás. En el años 1896, año en que se incluyó el maratón como disciplina olímpica, se acordó que la prueba tendría 40 kilómetros, distancia que fue variando de olimpiada en olimpiada hasta el año 1908 cuando los Juegos Olímpicos se celebraron en Londres. Ese año la prueba se iba a disputar recorriendo la distancia de 40 kilómetros, sin embargo, la familia real británica quiso que la carrera terminase en el Paladio de Buckinham que se encontraba a 2 kilómetros del recorrido. No contentos con añadir esos 2 kilómetros, y puesto que el día se levantó algo lluvioso, para que la familia real no se empapara, se reubicó la llegada bajo los soportales de palacio. Eso sumó los 195 metros.

¿Por qué os cuento esta historia? Pues porque hace un año estuve fotografiando a los gallardos corredores del Maratón Popular de Madrid y escribí:
La historia de una Maratón son los que la corren, sus caras, sus motivaciones, su desmotivación, su esfuerzo en acabar, personas al fin y al cabo.
Pues bien, el domingo 17 se celebra el XXXIV Maratón Popular de Madrid y esta carrera se escribe con nombres y apellidos, los nombres y apellidos del que suscribe.

Después de haber afrontado un par de marchas de ultrafondo, varios medios maratones decidí que ya era hora de intentarlo con el maratón. Efectivamente, durante los últimos tres meses he estado entrenando duramente, levantándome todos los días a las 6 de la mañana para entrenar antes de ir a trabajar, levantándome a las mismas horas intempestivas los sábados y los domingos para entrenar y seguir teniendo vida social. En las últimas 12 semanas he corrido cerca de 600 kilómetros entrenando.

De momento no quiero verter ninguna opinión sobre la prueba. Todo lo que he oído han sido palabras de respeto hacia ella. Oír a corredores cosas como "el maratón es otra cosa, no se puede comparar con nada", "el maratón pone al límite al cuerpo", "ningún tiempo es modesto cuando se trata de maratón. Sólo por el hecho de terminarlo se es privilegiado" o "mucho cuidado que si el medio es serio, el maratón no te cuento y el objetivo debe ser terminarlo dominando la distancia", del dos veces Finisher de la Transalpina José Manuel Parra, han hecho que me haya tomado en serio la aventura que el domingo a las 9 de la mañana me dispongo a afrontar.

Si alguien se quiere acercar a la carrera en este mapa puede ver el recorrido de los 42 kilómetros íntegros y si va que no dejen de animar a todos y cada uno de los corredores, seguro que se lo agradecerán. Y si me ven, griten: ¡¡¡Vamos, Oso, El Rincón Barrido está contigo!!!

domingo, abril 10, 2011

Decíamos ayer...

Unos lo llaman espíritu, otros esencia, otros naturaleza. Sea como fuera está en mi espíritu, esencia y/o naturaleza compartir y no hacerlo me duele.

El Rincón Barrido es otra forma más de compartir con los que os tengo a mi alrededor y con los que estáis algo más lejos. Creo que todo lo bueno que das siempre te es devuelto y yo quiero seguir dándole al universo lo que, humildemente, considero bueno que en El Rincón Barrido aportaba. Como decía Pablo en su comentario a mi entrada de "despedida": "No sería justo que los demás no pudiéramos disfrutar de ello". Mientras haya alguien con quien compartir deseo seguir haciéndolo.

Además, igual que hace unos meses hice lo que sentía, ahora he mirado en mi interior y siento que necesito tener presente El Rincón Barrido en mi vida.

Gracias por la espera y disculpen las molestias.

Siéntense cómodos que seguimos.

Bienvenidos.