martes, mayo 25, 2010

Abuelo, qué es una muesca

- ¡Ay, hija mía! ¿Qué preguntas me haces? ¿Qué es una muesca? Veamos a ver cómo te lo explico yo. Mira, pequeña, una muesca es un agujero que se hace en una cosa para que otra encaje en él.
- ¿Como cuando haces un agujero en la pared para poner un cuadro?
- No, exactamente. Esto va a ser difícil. A ver, déjame que piense. ¿Sabes el árbol que hay en el camino que pasa frente a la puerta de casa?
- ¿Al que le tuvieron que cotar un trozo para poder pasar la verja?
- Ese mismo. Hay veces en la vida en las que hay que quitar un trozo a algo para que otra pieza ocupe el lugar que ese trozo deja. ¿Entiendes?
- Entiendo.

La niña se queda reflexiva durante unos instantes. Mira al abuelo a los ojos. En sus ojos se intuyen unos brillos que no pueden salir, que no dejan salir, que no pudieron salir, que no quieren salir. La niña vuelve a agachar la cabeza y durante unos segundos continúa callada para espetarle al abuelo de nuevo una pregunta.

- ¿Y le pasa lo mismo a las personas?
- Sobre todo a las personas, cariño.

En ese instante los brillos rompen las barreras y salen a la luz. El mar  que tenía prisionero afloró y las lágrimas corrieron por sus mejillas.

- ¿Por qué lloras, abuelo? ¿Te duele algo? Me estoy poniendo triste yo también.
- Lloro porque he recordado muchas de las muescas que me ha hecho la vida.
- ¿Y duele abuelo?
- Físicamente no. En ese sentido las muescas que nos provoca la vida, no son dolorosas. Lo que duele es el alma.
- ¿Qué es alma?
- Otro día hablamos de eso en profundidad pero alma es lo que se lleva por dentro.
- ¿Las tripas?
- Más adentro.
- ¿Qué hay más adentro que las tripas?
- El alma, querida, el alma. Donde no llegan las espadas, donde no llegan los puñales, donde el daño sólo se puede hacer hiriendo el corazón.
- No te entiendo abuelo.
- ¿Recuerdas cuando la semana pasada perdiste tu peluche favorito?
- Sí, ¡jo! Me dio mucha pena.- La niña hizo un puchero.- Quería mucho a ese peluche.
- Lo sé y ¿te dolía algo?
- No sé.
- ¿Te dolía la barriga?
- No.
- ¿Te dolía la cabeza?
- No.
- ¿Te dolían las manos o los pies? ¿Los pulmones, la garganta, la nariz?
- No, no me dolía nada.
- Sin embargo, te dolía algo, ¿verdad?
- Sí. Sentía el pecho como si tuviera piedras encima de él.
- ¿Y qué pasó cuando te traje el peluche del conejito blanco?
- ¡Me puse muy contenta! Me encanta mi peluche blanco.
- ¿Ves? Eso es una muesca. La vida hizo un pequeño agujero pero luego se rellenó con otra cosa. Y la vida sigue, ¿verdad?
- Sí. Pero me sigo acordando de mi otro peluche, me da pena.
- Es cuestión de tiempo que dejes de echarlo de menos, es cuestión de tiempo que la muesca se cierre y el hueco sea cubierto totalmente por tu nuevo peluche.
- ¿Y tienes muchas muescas tú abuelo?
- Las justas para poder afirmar firmemente que he vivido la vida apasionadamente, las justas.
- ¿Entonces para vivir hay que sufrir muescas?
- Es parte de la vida. Es otro aliño del día a día. No todo puede ser caramelo. Hay experiencias más dulces, las hay picantes, las hay saladas y luego están las amargas.
- Me encanta el dulce.
- Cierto, ¿pero a que si sólo tomases caramelo te aburrirías de él?
- Un poco. Me gusta lo salado también.
- Así es la vida, hija mía. Además, todo sabor amargo tiene uno dulce asociado. A veces la amargura nos oculta el sabor dulce que disfrutamos en su día, no hay que olvidarlo. Olvidar lo dulce haría que la vida fuera amarga.

5 comentarios:

Engendro dijo...

Muy chulo david. Me ha gustado mucho. Un abrazo

Alberto dijo...

Que alegría me lleve al leer esta entrada. Casi no me lo podía creer, habías vuelto al relato, ¡después de tanto tiempo, y de qué manera!

Un relato lleno de sabiduría de alguien muy sabio. Aunque el tema me toca de lleno personalmente, creo que aunque uno no se sienta identificado con el relato, la lección magistral sobre como afrontar la vida está ahí para quien quiera escucharla.

¡Enhorabuena! He disfrutado la entrada como la niña pequeña, oyendo atentamente tus consejos.

Un saludo desde Madrid.

Oso dijo...

Engendro: celebro que te guste y celebro verte por nuestro rincón.

Alberto: parece que he vuelto. Tras un intento "fallido", que puede que más adelante resurja de sus cenizas, algo dentro de mí tenía que salir y eso es lo que salió. Celebro que hayas disfrutado.

Disfrutad y sed felices.

Daniel dijo...

I had to look up muesca in la RAE, sometimes I have the feeling my academic level is that of a 6 year old. Nice story, David! Good to see you're still writing!

Oso dijo...

Daniel: well Daniel, "muesca" is not a so common word. You can learn a lot of extrange words in the section Diccionario barrido. I enjoy having you round here.

Enjoy and be happy.