viernes, agosto 07, 2009

Deportes de aventura

Llevaba tiempo con ganas queriendo practicar algún deporte diferente (para poder marcar otro propósito de año nuevo como realizado). Pues bien, el pasado 4 de julio disfruté de mi regalo de cumpleaños de ella: barranquismo en Cuenca, en el barranco de Poyatos (que últimamente ha sufrido los estragos de los incendios).
El barranquismo es el descenso a pie, o no tan a pie, a través de un barranco. Los barrancos pueden llevar más o menos agua, depende de la época del año, lo que hace que en algunos tramos haya meterse en las pozas e incluso en algunos tramos que haya que nadar. Muchos de los barrancos tiene grandes desniveles que hay que salvar. El método más utilizado es el rápel. Hasta aquí la teoría.
Nuestra práctica es la siguiente:
Lo pasamos estupendamente. Tardamos 5 horas en salir del barranco y teníamos hambre, mucha hambre. Todo ello sumado a las ganas de quitarnos los neoprenos que, además de quitarte el frío, estilizan mucho la figura.
Una buena forma de disfrutar de la naturaleza y de practicar un deporte diferente.

2 comentarios:

Alberto dijo...

¡Molaaaaa! Que sensación debe sentir uno cuando se ve colgado a unos cuantos metros de altura, y sobre todo, lo que debe tirar el arnes de esa parte tan nuestra y masculina, ¿no? jajjaj

Debería pillarme un equipo para el curre y asi, a la hora de la salida, no tener que hacer cola para esperar por el ascensor.

Un saludo desde Madrid.

PD: del neopreno y las figuras estilizadas no he dicho nada porque aún me estoy reponiendo de tanto CUERPOOOOOO! que ni la guardia civil :P

Oso dijo...

Alberto: pues sí, es una sensación genial el estar andando por una pared. Descolgarte de un edificio es algo más serio.

Disfruta.