martes, mayo 12, 2009

Diccionario barrido (IV)

Últimamente leo pequeñas historias de grandes escritores. En el último, Doña Berta de Leopoldo Alas Clarín, cuando la pobre Doña Berta habla de los señores adinerados usa palabras poco comunes.
  1. m. desus. Hombre muy rico y hacendado.
  1. adj. Eminente, elevado, alto.
  2. m. Persona de la primera distinción o constituida en alta dignidad.
  3. m. Cada uno de los individuos que, por derecho propio o nombramiento del rey, formaban, bajo el régimen del Estatuto Real, el estamento a que daban nombre.
Ya me imagino la siguiente campaña de Loterías y Apuestas del Estado: con la Lotería Primitiva te volverás fúcar.

5 comentarios:

Alberto dijo...

Y a pesar de usar palabras tan poco comunes, Clarín es un escritor muy recomendable. Asi que ya pueden leer Doña Berta o La Regenta, su gran novela.


"Hay un lugar en el Norte de España adonde no llegaron nunca ni los romanos ni los moros; y si doña Berta de Rondaliego, propietaria de este escondite verde y silencioso, supiera algo más de historia, juraría que jamás Agripa, ni Augusto, ni Muza, ni Tarick habían puesto la osada planta sobre el suelo, mullido siempre con tupida hierba fresca, jugosa, obscura, aterciopelada y reluciente, de aquel rincón suyo, todo suyo, sordo, como ella, a los rumores del mundo, empaquetado en verdura espesa de árboles infinitos y de lozanos prados, como ella lo está en franela amarilla, por culpa de sus achaques."

El comienzo de Doña Berta, para que vean un uso exquisito de la coma y los adjetivos para crear una descrpción sorprendente.

Saludos desde Madrid.

Sara Mago (crecido) dijo...

Si tener nada que ver con el contenido de la entrada, que se centra en un par de palabras poco comunes, en desuso u obsoletas, le digo al señor Alberto que, sin desmerecer, ni mucho menos, a Clarín, del que he leído la Regenta, o eso creo al menos, pero no Doña Berta, hecho que queda pendiente, para exquisito uso de comas el Sr. Saramago, en el que me he basado para escribir mi, siempre humilde, contribución al debate, si es que una entrada y dos comentarios pueden conformar tal debate.

Oso dijo...

Alberto: tengo La Regenta por aquí, quizá me anime y cuando vuelva a coger una novela sea esa. Describe un par de escenas sobre Madrid que son deliciosas.

Sara Mago: no me vas a creer pero no he leído nunca nada de Saramago... Pero esto va a cambiar.

Un abrazo a ambos y gracias por vuestro tiempo.

Alberto dijo...

Al muy estimado Sara Mago(crecido),

Me veo obligado a aclarar que el genial escritor portugués se caracteriza, no por su uso de los recursos de puntuación, sino precisamente por su (des)uso.

El estilo de Saramgo puede resumirse en cuatro grandes bloques: a) interrogar al pasado partiendo del presente; b) introducir elementos de la novela fantástica en el hilo narrativo; c) un lenguaje que altera las convenciones de expresión y puntuación normativas y; c) empleo de metáforas y sobre todo alegorías.

Sin detenerme en todas, me centraré rápidamente en la que aquí nos ocupa.

La obra de Saramago está llena de un ritmo caudaloso, donde aparecen el uso de refranes y sabidiría popular. Sus frases son largas, causando la impresión de un caos organiztivo en la estructura narrativa del texto, más propias quizás del lenguaje oral que escrito. Su (des)uso de la puntuación normativa ayuda a esa sensación, substituyendo por comas y puntos y final todos los demás signos de puntuación. ¿A qué nos lleva todo eso? Pues a la exigencia de un lector proactivo, que coloque el mismo sus interogantes, sus exclamaciones, etc.

Asi que podemos concluir que Clarín por su uso y Saramago por su (des)uso, uno y otro son unos genios.

Saludos literarios desde Madrid.

Oso dijo...

Sara Mago: ya ves como sí que podía haber un debate con una entrada y dos comentarios.

Alberto: gracias.

Abrazos y gracias por vuetro tiempo.