sábado, noviembre 22, 2008

Un post, un rincón (XVII)

Donde hay un río hay un puente. Pues de eso van los rincones de hoy. En concreto dos puentes que distan aproximadamante 160 kilómetros: Ponte de Lima y Ponte Nafonso.
Ponte de Lima es una pequeña villa portuguesa situada al norte del país, a pocos kilómetros de la frontera, situado a orillas del río Lima. Las orillas están comunicadas por un puente, de ahí el nombre de la villa.
Destaco esta fotografía porque me recordaron a las estatuas Moai de la isla de Rapa Nui.
El otro puente que traigo hoy se llama Ponte Nafonso. Este puente cruza el río Tambre a muy poca distancia de su desembocadura en la Ría de Noia y Muros.
Según la leyenda, el arquitecto de la obra no pudo ver terminado el puente ya que había prometido a su hermano, arquitecto del Monasterio de Toxosoutos (Lousame), que no verían sus respectivas obras hasta que ambas no estuvieran terminadas. Afonso, el arquitecto del puente, sucumbió a la curiosidad y fue castigado a no poder terminar su obra. La pena del arquitecto castigado se resume en la copla:

Adeus ti, Ponte Nafonso,
non sei quen te acabará,
trinta anos me levaches,
flor da miña mocedá.

4 comentarios:

Alberto dijo...

Rectos y ergidos,
tallados en piedra,
los vigilantes impasibles oteando el horizonte,
cuidan de los viandantes,
durante su camino.


Un saludo desde Madrid.

Oso dijo...

Alberto: bonitos versos.

Un abrazo y gracias por tu tiempo.

Anónimo dijo...

un sitio maravilloso...

Oso dijo...

Anónimo: realmente lo son.

Disfruta.