martes, mayo 22, 2007

Mamá dame dinero para...

- ... sacar una bola de esa máquina expendedora.
- ¿Para qué?
- ¿Ves esa máquina de allí?
- Sí.
- Pues ahí hay juguetes.
- ¿Cuánto vale?
- Un euro.
- Pues ¡ala! toma un europeo y déjame en paz.


El niño feliz y contento se dirige a la máquina, introduce la moneda y gira la ruleta. La bola cae de la máquina expendedora y el niño la recoge. La abre.

- ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mira!
- ¿Qué quieres que mire?
- Lo que me ha salido de la máquina.
- ¿Qué te ha salido en la máquina?
- ¡¡¡Un antifaz!!!

5 comentarios:

Alberto dijo...

Que encanto de niño, jajajaja, a los pequeños no les hace falta nada más para jugar que su imaginación, que pena que se vaya perdiendo a medida que crecemos. Me recuerda a cierto niño que saltaba o incluso a uno que levantaba castillitos de arena.

Algún día contaré mis aventuras también con cierto tipo de antifaz.
Un saludo desde Madrid.

Yayo Salva dijo...

¡Genial, Oso! No se me ocurre otra cosa.
Saludos.

Oso dijo...

Alberto: pena que esa inocencia de los niños se pierda con los años y se convierta en malicia y picardía.

Yayo Salva: muchas gracias. Celebro que te guste. Está mal que yo lo diga, pero creo que es un texto original.

Saludos y gracias por vuestro tiempo.

Ben dijo...

Jajajaja. Es un texto bastante original y divertido.

Me ha hecho reir bastante.

Un saludo desde Ohio

Oso dijo...

Ben: celebro que te guste. Lo cierto es que al ver la máquina expendedora yo también me reí un buen rato.

Un saludo y gracias por tu tiempo.