lunes, diciembre 25, 2006

Papá Noel existe

Anoche, al acostarme, oí que algo sonaba fuera. No eran coches, no era gente borracha, no era el camión de la basura, no. No era el típico ruido nocturno madrileño de Nochebuena. La curiosidad me carcomía así que me acerqué a la ventana a ver qué era. Al retirar la cortina, mi sorpresa fue encontrar aparcado en la calle el trineo de Papá Noel con sus renos. No lo podía creer, Papá Noel estaba al lado de mi casa. Se le veía un poco perdido y con un papel amplio entre las manos, que luego sabría que era un plano.

Estuve un rato mirando anonadado. Había viajado atrás en el tiempo: era un niño sin dientes que esperaba con ansia la llegada de Papá Noel. Nunca me había creído eso de que Papá Noel no existía y que eran los padres los que traían los regalos, no era cierto y lo estaba viendo ante mis ojos.

Después de un rato, el viejo echó una mirada alrededor y se topó con la mirada de aquel niño que estaba en la ventana. Me hizo un gesto para que bajara a verle. Sin pensarlo medio segundo salí corriendo, cogiendo de camino a la puerta el abrigo. Bajé por las escaleras para no perder ni un segundo en esperar el ascensor.

Al llegar a la calle allí estaba él con su enorme trineo detrás de los grandes renos encabezados por Rudolf con su nariz roja que entonces parpadeaba. Me acerqué y cuando él me vio acercarme vi como sus ojos emitían un pequeño brillito de ilusión. Hablamos

- Acércate, hijo, acércate -dijo a la par que movía la mano hacia él.- No te asustes, no te voy a hacer daño. Necesito que me eches una mano, amigo. Estoy perdido y este mapa que tengo creo que es demasiado antiguo.
- ¿Qué estás buscando? -pregunté.
- Pues si te digo la verdad, no lo sé. Creo que ya estoy muy viejo para este trabajo. Tengo ahí la lista de la gente a la que le tengo que hacer regalo y no sé muy bien cómo hacerlo.
- Tendrías que comprarte un GPS, seguro que te hacía muy buen apaño.
- Yo la tecnología no la sé manejar, tengo ahí a Rudolf que se orienta más o menos bien.
- Creo que deberías dejar este empleo, Noel, no te da las suficientes satisfacciones como para seguir en él.
- ¿Y qué hago? Sólo sé hacer esto, repartir regalos es lo que he hecho toda mi vida.
- Ya, pero ¿por qué no piensas en jubilarte?
- ¿Jubilarme?
- Sí, hombre, mira, después de tantos años trabajando, ¿cuántos puedes llevar? ¿Varios cientos de años? Seguro que la pensión que te queda te da para dedicarte a viajar durante el resto de tu vida. Si no te gusta viajar aquí los viejos se pasan las horas muertas mirando obras y en Madrid las tienes todas.
- Mmmm... -pensó un momento.- ¿Sabes qué te digo? Que tienes razón, toda la vida entregando regalos a la gente para que no se aprecie mi trabajo. Todo el mundo dice que no existo, que si los padres, que si el Tajo Británico... ¡Se acabó! ¡Lo dejo!
- ¡Eso es hombre! Ahora vámonos a tomar un chocolate con porras que conozco yo un sitio muy bueno donde podemos desayunar.
- Monta que te llevo.
- Pues va a ser que no. El sitio que te digo está en el centro y no hay mucho sitio donde aparcar. Además, ¿no crees que cantaría mucho un trineo con renos en plena calle Arenal?
- Tienes razón, ¿y cómo vamos?
- Ven, acompáñame que cojemos el búho que pasa por aquí al lado.
- Vale.

Y ahí que nos fuimos, a desayunar un chocolate con porras, Papá Noel y yo.

8 comentarios:

Rocío dijo...

Jajaja, endeluego que anda!!! Eso se avisaaa, que con el frío que hace un chocolatito también me hubiera sentao a mí de maravilla! Por cierto, que son las porras? :P porque aquí, la porra que yo conozco no se come con chocolate... Y bueno, que jubilarlo lo jubilarías pal próximo año, pero ya que estabas cogerías algún regalito del trineo, no??? Tú si que sabes granuja ;)
Besitos navideños!

Oso dijo...

¡¡¡Hola Rocío!!! Las porras son una especie de churros pero más grandes, más grasientas y más ricas :D. Yo las recuerdo de toda la vida de Madrid. Con chocolate están de vicio y después de una noche de juerga ¡sientan de vicio!

En esta dirección puedes encontrar una fotillo de unas porras ;) http://www.churreriadesi.com/webimgs/chocolate_churros.jpg pero te aseguro que comer un chocolate con porras es mejor que verlo :P.

Besos.

Julio dijo...

Hey, que buena historia!!! Aunque yo le recomendaría que usase el dinero de la jubilación para invertir en inmuebles...que seguro que se forra ;).
Por cierto, ya que fuisteis a San Ginés (ni siquiera hace falta que lo digas :D), os pasaríais a ver Cortilandia,no? Aunque a esa horas, estando apagado no es que tenga mucha gracia...

bruja dijo...

Jaja muy bueno! Antes de leer "calle Arenal" ya estaba imaginandote con Papa Noel sentados al fondo del saloncito de San Gines, algo estrecho para tanta barriga... XD

Por cierto si vuelves a verle dile cabrón de mi parte, que ha amargado mi infancia por no haberme traido ni un solo regalo.

Que vivan los reyes magos!

Rocío dijo...

Jajaja, ok oso, senkius por la información... total, lo que yo digo "churros" :) ves? es que aqui la porra es esto... (gazpacho pero con mas pan, por lo que es espeso) http://www.visitacostadelsol.com/esp/html/agenda_de_ocio/images/fotos/med/GastroRecetasg.jpg

Aunque quita quita, por la mañana, unas wenas porras de las tuyas y ya pal medio dia cambiamos al meni andaluz, jeje..
Besos primor!

Vane dijo...

No sé muy bien cómo he pasado por aquí pero me llevo una serie de sabores de tu blog,con tu permiso,me pasaré de vez en cuando para llevarme algún que otro saborcillo... es genial el relato de Papá Noel... nos vemos!! Feliz Navidad!!!

Oso dijo...

Julio: ¿San Ginés es esa chocolatería que hay detrás de la Joy? Si es esa sí, estuvimos allí. Buenas porras y buen chocolate. ¿Has estado en la planta de abajo? Si no has estado te lo recomiendo: temperatura agradable y una intimidad extraordinaria para mantener una buena y larga conversación, sobre todo si el interlocutor es Papá Noel, tiene muchas cosas que contar.

Bruja: ya sabes que Papá Noel lo ve todo y a los que hemos sido malos no nos trae ni siquiera carbón. Ahora ya lo sabes, Papá Noel está jubilado así que regalos no traerá...

Rocío: sintiéndolo mucho el gazpacho no es santo de mi devoción pero si tuviera que probar una porra seguro que me sentaba muy bien después de un día de fiesta. Las porras las recomiendo en un bar que hay Ciudad Lineal.

Vane: no sé muy bien cómo has llegado pero celebro que estés por aquí. Para entrar en El Rincón Barrido no se pide permiso, simplemente se entra y se echa una barridita, para eso estamos aquí. Yo también soy de los que se me van los dedos de hecho escribo dejando que ellos hagan su trabajo. Seguro que mis dedos me llevan a tu blog a menudo.

Besos para todos y gracias por vuestro, seguro, valiosísimo tiempo.

Alberto dijo...

Me ha encantado, original y divertido. Hacía tiempo que no teníamos un relato por aquí y la verdad es que se agradecen y se echan de menos. Espero que la inspiración te dure y des rienda suelta a tu capacidad creativa.

Un frio saludito desde Verín