miércoles, septiembre 27, 2006

Grandes frases

Estaba viendo ahora mismo Buenafuente y no he podido resistir la tentación de compartir las sabias palabras que entre Paulina Rubio y José Corbacho se han currado.

Paulina Rubio dice:
Que quede claro que las mujeres somos mucho mejores que los hombres*.
A lo que sabiamente responde Corbacho:
Por eso nosotros somos heterosexuales.
No puedo más que unirme a las palabras de este curioso cómico/actor/director y aplaudirlas desde aquí.

Aprovecho para recomendar un paseo por la página de Buenafuente. Aclarar que no estoy despierto por ocio y que aún me quedan varias horas de trabajo (son las 1.53 de la madrugada). Buenas noches.


*Fe de erratas: las altas horas a las que escribí esta entrada me condujeron a un pequeño error de sexo, no del que se practica sino de género. Si lo han leído antes de la corrección seguro que ahora lo entienden mejor. No me lo tengan en cuenta tenía ya mucho sueño.

martes, septiembre 19, 2006

El cuento del Oso y la Campesina

¿Os acordáis de los cuentos que leíamos cuando éramos pequeños? La Caperucita Roja, La Bella Durmiente, Los Tres Cerditos, El Cuento del Pastorcillo. Seguramente muchos os dormisteis con la voz de vuestros padres contandoos uno de esos cuentos. Hoy quiero contaros yo uno de cosecha propia. Espero que algún día se lo pueda contar a mis hijos.

El Oso y la Campesina

Érase una vez una campesina que vivía en un pueblo en medio del bosque. El pueblo era muy muy pequeño y además no vivía nadie más que aquella campesina. Cuando era una niña la dejaron abandonada en aquel pueblo cuando todos huyeron espantados por la supuesta presencia de un monstruo.

La pobre campesina aprendió a valerse por si misma y ella era quien cultivaba sus hortalizas, cazaba sus animales y pescaba sus pescados. Un día estando de caza, con su arco y sus flechas, se encontró con la sombra de un animal enorme. Al principio se asustó pero luego se armó de valor y fue hacia la sombra. Escondiéndose sigilosamente detrás de los árboles se acercó hasta la sombra. Allí encontró un oso de descomunales dimensiones.

La campesina saltó de su escondite apuntando con su arco al oso que salió corriendo despavorido y ella corrió detrás de él para intentar darle caza. La persecución terminó cuando el oso se escondió en una cueva oscura. La campesina tenía miedo de entrar porque estaba a oscuras así que encendió una antorcha y se metió en la cueva. Con mucho miedo iba dando pequeños pasos y observando cada rincón de la cueva. Tras caminar varios minutos en un rincón encontró al gran animal acurrucado y temblando de miedo. Ella tiró la antorcha al suelo y sacó el arco y lo tensó cuando el oso le dijo:

- ¡No me hagas daño!

Sorprendida la campesina le dijo:

- ¡Sabes hablar!
- Sí, no soy lo que parece. Hace muchos años un mago malvado pasó por el pueblo en el que vives y me convirtió en lo que ves. Todo el mundo huyó del pueblo y supongo que a ti te dejaron olvidada.

Tras oir esto la campesina sintió mucha pena por el pobre monstruo en que le habían convertido. En una de sus excursiones había visto una casa muy extraña que resultó ser de una bruja. Decidió ir a visitarla y contarle lo que había visto y lo que le había contado el oso.

Una vez allí la bruja le contó que sí, que sabía quién había sido, un brujo de magia negra. También le contó que aquello tenía vuelta atrás y que sólo tenía que llevarlo al río meterlo hasta el cuello y salpicarle con agua tres veces. Una vez hecho esto tendría que darle un beso y el hechizo desaparecería.

La campesina fue hacia la cueva a contarle al oso lo que la bruja le había contado. Él accedio ya que no tenía nada que perder y mucho que ganar.

Se fueron al río y él se metió en el río como había dicho la bruja y ella con las manos le salpicó tres veces la cabeza con agua. Después el oso salió y ella se acercó y le besó. Un resplandor cegador surgió de donde se encontraban. Al desaparecer la luz la campesina se encontró con un apuesto joven del que se quedó enamorada.

Los dos vivieron juntos en el pueblo y fueron felices y comieron perdices.

Buenas noches. Que sueñen cosas bonitas.

lunes, septiembre 18, 2006

Fotos curiosas VI

Volvemos con imágenes que no se ven fácilmente en cualquier lugar. Esta vez comparto tres fotos con poca relación las unas con las otras.

La primera se trata de una cabina telefónica que hay en frente de la estación de trenes de Atocha (o al menos la había cuando saqué la foto hace ahora un año). ¿Por qué foto curiosa? Porque ya no es fácil ver tantas cabinas telefónicas en los días que corren... Teléfonos móviles, internet, locutorios telefónicos, no se lo ponen fácil a estas olvidadas.


La siguiente foto, después de deleitarnos con Teddy Farruquito, el sábado encontré un muñeco bastante curioso: GeyperMan Legionario. Lo que no sé es si la cabra está incluída.


Por último, algo que los frecuentes en el Rincón Barrido sabéis que me gusta mucho: un cartel. En esta ocasión no por faltas de ortografía si no por lo curioso de las recomendaciones. Se trata de un cartel que había en un parque de Sigüenza (Guadalajara) en el que había una especie de aparatos para personas mayores para ejercitar sus diferentes articulaciones.

domingo, septiembre 17, 2006

A María

Eres lo que endulza mi existencia.
Eres la sal de mi vida.
Eres el ácido que corroe mis problemas.
Mi amargura cuando no estás a mi lado.

martes, septiembre 12, 2006

Algunas fotillos

Visto que han gustado algunas de las fotos que he puesto en el blog últimamente, recorrí todas mis fotos digitales (algunas de ellas escaneadas). He añadido tres álbumes titulados Verde, Luces y Nubes. No esperen grandes fotos irrepetibles y nunca vistas pero las he hecho yo y quería compartirlas con ustedes.

Un ejemplo de cada álbum.


Cañón en el Monte Santiso - Coruña


Farola encendida - Parque del Buen Retiro - Madrid


Atravesando las nubes

jueves, septiembre 07, 2006

Este país hiede

Me gustaría poder decir algo mejor sobre el tema pero hoy me avergüenzo de ser español. Y pensarán ustedes: "así, ¿de golpe y porrazo? Una persona que hace gala de sentirse español se avergüenza de ser español". La verdad es que pensé que aún había esperanza que no estaba todo el bacalao vendido, pero hoy no sé por qué me siento así.

Me avergüenzo de encender la televisión y no ver más que vividores, asaltaasilos, drogadictos, ex-niños prodigios fracasados, ladrones, supuestas mujeres maltratadas... en programas en el que no saben ni donde tienen el corazón, que cocinan con tomates o aliñan.

Me avergüenzo de que se conozca a Fernando Arrabal por un pequeño espectáculo en televisión y no por lo que realmente es: un genio.

Me avergüenzo de que llegado el gran tarado en la televisión sólo pongan resúmenes de la vida en directo, que tengamos que sufrir cómo discuten violentamente dos desconocidos. Me avergüenzo de que la televisión haya pasado de un medio de comunicación a un medio de alienación. Somos lo que vemos. Me avergüenzo de que los niños de hoy en día no tengan la infancia de la que yo disfruté.

Me avergüenzo de vivir en un país en el que un homicida que se da a la fuga sólo vaya tres años a la carcel aún a pesar de haberse dado a la fuga después del atropello y haber intentado encubrir el hecho con mentiras. Me avergüenzo de vivir en un país en el que la balanza de la justicia no cae por su propio peso sino que la justicia se mida por el dinero que tengas y por lo famoso que eres.

Me avergüenzo de que ser político se haya convertido en una simple forma de ganarse la vida a costa de los demás. Me avergüenzo de que los políticos ganen elecciones gracias a promesas que luego no dudan en incumplir. Me avergüenzo de ver los debates políticos y observar que se diferencian en poco de las discusiones que yo tenía con mis amigos en el colegio, apenas el lenguaje y el tema. Me avergüenzo de que por parte del gobierno se permita la especulación con un derecho constitucional como es la vivienda DIGNA

Me avergüenzo de vivir en un país en el que no se le deja el sitio a las personas impedidas en los transportes públicos. Me avergüenzo de que la juventud se haya tomado la libertad de su mano para conertirla en libertinaje.

Pues sí, me avergüenzo, lo siento.

sábado, septiembre 02, 2006

Bonito paisaje

¡Vaya paisaje! No me canso de observarlo. Este paisaje se caracteriza por una mezcla rítimica de elementos que nunca encontrarán en la realidad puesto que sólo existen a través de mis ojos. Intentaré, con mis palabras, guiarles por este fantástico paisaje.

Al fondo se pueden divisar dos montañas que se elevan para dejar en medio un gran valle oscuro y profundo. En cada una de las montañas nace un río largo que casi se pierde a lo lejos. Cada río se extiende dibujando sinuosas curvas para acabar en cinco pequeños afluentes.

Hacia mí, desde las montañas, se extiende una pequeña llanura que continúa con un gran repecho. A cada lado del repecho se alzan dos grandísimos árboles que terminan allá en lo alto en cinco ramas señalando al cielo.

Ya casi pegado a mí, y rematando el repecho, se puede disfrutar de un frondoso bosque de árboles rizados que esconden dos grandes setas. Frente a las setas hay dos cuevas separadas por un montículo que termina en una profunda grieta que esboza una sonrisa.

Y allí está ella, acurrucada entre las olas del viento cual gusano de seda.