martes, febrero 07, 2006

Compartiendo historias

Como ya comenté iba a compartir con vosotros dos relatos que guardaba y que casualmente encontré estas navidades. El siguiente relato se titula Cielo y, al igual Dende o outro lado, no dispongo del autor del mismo. De lo que sí dispongo es de la firma y al final del relato la plasmaré por si acaso el autor pasase por este rinconcito y quisiese reclamar su autoría, con el que me encantaría volver a cruzarme. Ahí va.

Cielo
Una vez dijo un hombre que la luna era un satélite; mentira; que brillaba por la luz del sol, mentira; y que sus zonas oscuras eran cráteres, mentira; ¿Qué va a saber él lo que es mi luna? Mi luna es un valle que brilla por la luz de mi imaginación, un dibujo que alguien pintó. La verdad es que nunca llegué a comprender la, al parecer, contagiosa manía de dar significados a los nombres, de crear historia, y de lo importante que es el progreso; tener que seguir los pasos de la mayoría, no es lo mío, mas los sigo con resignación.Todo esto viene a cuento de un suceso, que a algunos les podrá servir de ayuda; quizás sólo sea una experiencia que de pco me va a servir en estos tiempos, o quizá, sea el mejor motivo para continuar mi corta pero intensiva vida.No era una noche, ni un día, era un momento para mí llamado "paraixo"; no era un bosque ni una ciudad, era un lugar para mi llamado "infierno"; y no era un amigo, ni tampoco una enemigo, era... "compañía". Unos términos poco definibles pero tan claros como los que más.
La supervivencia nunca es infinita, y en el poco tiempo en el que vivimos siempre, alguna vez hemos pensado lo pequeño que nos hacer ser el universo, algo que nos abre infinitas puertas a nuestra imaginación, puertas que cada vez están siendo más cerradas por el progreso, por los descubrimientos; y quizá, dentro de unos años, se vea reducido a un mero hecho físico; y así, deje de ser un misterio. Pero mientras tanto, cada uno tendrá en su conciencia un hecho fantástico y utópico, más ideal para nosotros.
Como iba diciendo, una vez me encontré con un extraterrestre, sí, un extraterrestre, marciano, o como quieras llamarlo; no hablé con él, sólo lo vi, lo vi en forma de constelación, mas supe que no era una constelación, pues con sus iluminadas flechas llameantes, atravesaba a las otras figuras brillantes, un verdadero extraterrestre, pues no era verde, y su forma era tan poco definible como la de un oastro desde la tierra.
Las opacas nubes, se veían transparentes al enfrentarse con la luz de las divinas flechas; y el cielo, con brillantes destellos a causa de los proyectiles, daba la apariencia de un cicatrizado rostro, en el cual, se estaba desarrollando una gran batalla de luces; y la gente pasaba desapercibida, sin enterarse de la gran batalla que se producía muy por encima de sus cabezas, una batalla dominada por un claro héroe, un arquero que con sus armas derramaba luz como si estuviera acabando con unas simples e inofensivas ovejas, y todo esto, en un oscuro rostro con puntos brillantes, el cielo.
Pero mientras la gente pasaba despreocupada, yo rezaba para que ninguna de esas llameantes flechas, fuera a parar contra nuestro planeta, un punto invisible de la lana de una de las infinitas ovejas espaciales.
Los ojos del héroe no miraban hacia ningún punto en especial eran esféricas linternas que observaban todo, todo lo veía, y su cuerpo parecía inmóvil, mas yo sabía perfectamente que se desplazaba más rápido que cualquier móvil imaginable en nuestra cabeza. El tiempo pasaba rápidamente, pero ni las armas ni las figuras luminosas parecían querer ceder. Todo el inmenso escenario seguía cubierto por los puntos brillantes que componían figuras de animales, objetos, o personas, y todos parecían quietos, menos las fechas que se movían, aparentemente, lentas por el cansado rostro del cielo.
Pero al fin, el espectáculo comenzó después de un largo tiempo observando. Me acuerdo perfectamente; primero cayó capricornio, se podía observar el cansancio de los luchadores a causa de sus, cada vez más abiertas, heridas, en el inmenso campo de batalla. Los llameantes proyectiles en forma de cono, iban cediendo, igual que la luz de los combatientes a causa, supongo, de las insólitas flechas.
La luz de capricornio se volvió durante unos segundos destellante, por el enfrentemiento con uno de los millones de proyectiles, pero después de ese instante empezó a apagarse, y en menos de lo que imaginara, antes de que desapareciera capricornio, esto mismo les pasaba a todas las constelaciones, continuos destellos de luces seguidos por una oscuridad en la que antes brillaban las estrellas, se fueron haciendo durante un corto tiempo; así se desvanecían todos: tauro, piscis, casiopea, hércules, géminis,... ninguno resistió con su poderosa armadura de luz y poco a poco, iban cediendo y daban la impresión de que caían, como lágrimas en el cictrizado cielo nocturno. Sin embargo, al mismo tiempo, el misterioso arquero, también cedía, igual que sus proyectiles; pero él, por la luz del amanecer, que se incrustaba en rayos de luz por todas sus partes, como si de espadas se tratara. Más tarde se hizo el día, un día que pasé dormido, un día en el que tuve más sueños que nunca, no me acordaba de ninguno, pero sabía que tuve más sueños que nunca, lo sabía.
Y se volvió a hacer la madrugada en un cielo totalmente descubierto, y pude volver a observar a todas las constelaciones, en paz, y con sus fuertes heridas curadas, todo volvía a ser normal. Me senté desconcertado, pero me di cuenta de que esto me pasa por mirar al cielo.







1 comentario:

Solvvinge dijo...

Hola Oso. Acabo de ver tu coment, mil gracias, de corazón. omo digo en mi entrada, ni siquiera sé si se trata de un adios definitivo, pero lo cierto es que necesitaba desconectar un poco. Te vas a reir, pero la aproximación de la primavera me afecta hasta límites insospechados, casi se ha convertido en un ritual que se repite año tras año, y que no por conocido... deja de soprenderme.
Así que en previsión de que mi espacio se convierta en una increible montaña rusa, me guardo mis vértigos para mí y aplazo el retorno hasta que el parque de atracciones se traslade :)
Un beso grande.
Seguiré leyéndote.

Solvvinge