domingo, enero 01, 2006

Reflexiones de un año que se va

Para esta entrada tenía pensado escribir una entrada un tanto diferente y cuando la llevaba a medias he decidido cambiar de opinión, así somos los inestables emocionales.

El fin de otro año se acerca. Son fechas para mí de reflexión, de recapitulación de sucesos, de recuerdo de metas propuestas y de propuesta de nuevos retos. Hace algo más de un año empezó la andanza de este caballero castellano por tierras madrileñas y la verdad es que he salido bastante victorioso de esta lucha contra los molinos de viento que son los grandes edificios de la gran ciudad.

Termino el año siendo un poco menos inmaduro, siendo un poco más sabio y sabiendo un poco más cómo es el mundo laboral que irremediablemente nos espera a todos, y sobre todo termino el año sabiendo que soy más feliz que cuando lo empecé. He vivido experiencias, he conocido gente nueva y personas especiales que han llegado en un momento en que me hacía falta un empujoncito para no perder la sonrisa. He vivido experiencias con personas que ya conocía de toda la vida (Zorro, me calaste hondo) y experiencias con personas que apenas conozco de este último año.

También ha sido un año en que he estado alejado de La Tierra. Sí amigos, A Terra. Un año entero sin pasar por Galicia. Parece mentira que lo fuera a extrañar tanto cuando la dejé aquel trece de octubre en que partí hacia Madrid para seguir realizándome como persona, como hombre y como profesional; y en ese orden. Pero cada uno tiene que hacer lo que tiene que hacer para seguir creciendo, ir donde haga falta, decir lo que sea necesario decir. Acallaré la morriña dejándome caer por esas tierras que tan bien y tan mal me han tratado.

Sí, sí. Ya sé que todo es muy bonito que el trabajo bien, los estudios bien y los amigos bien, pero seguro que hay muchos preguntándose si no he tenido ningún problema que me amargase la vida. Pues sí, problemas graves que intentan amargarte la existencia y problemas leves que intentan amargarte el día. Pero como siempre he hecho los he superado y he seguido para adelante y si no los he superado me los he echado al hombro y he tirado para adelante con una sonrisa en la cara.

El año que se acaba ha sido bueno. ¿Cómo será el que entra? El tiempo nos lo dirá. Para mí son tiempos de reflexión quizá porque suelen ser fechas en las que los sentimientos, inexplicablemente, están más a flor de piel. Exploremos nuestro interior para intentar dirigir nuestra vida. Quizá sea mejor que me vaya despidiendo del año puesto que parece que esto ya degenera. "Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir" que decía Manrique, pues que vuestros ríos fluyan por un cauce con leves meandros que hagan la vida más interesante pero sin hacerla un sufrimiento constante.

1 comentario:

Alberto dijo...

Una sola cosa te voy a decir campeón: CARPE DIEM